¿Mañana es mejor?

Mañana es mejor

“Mañana es mejor” es como un mantra para mí.

Siempre me hizo sentir optimista. Frente a la nostalgia: mañana es mejor. Frente al día a día abrumador: mañana es mejor. Siempre así.

Me considero una persona que mira para adelante. Que tira del carro,  y llega un poco más lejos cada día. La verdad, si hay que decirla, es que eso me ha traído hasta acá. ¿Qué hubiera sido de mí si me hubiera quedado en el piso, tras la primera caída?

Pero ahora pienso… ¿Mi ansiedad y mi inconformismo no tendrán que ver con esa idea de que “mañana es mejor”? ¿Y si lo mejor que tengo es el hoy y no lo estoy disfrutando lo suficiente?

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Nado y soy el agua.

Pienso en el movimiento. En el fluir. Y recuerdo que quedarse quieto es morir.

Tal vez soy adicta al movimiento. Tal vez temo demasiado a la quietud.

Sigo nadando.

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El desafío: disfrutar el hoy. Vivir el movimiento, sin que importe hacia donde vamos.

“Amar la trama”.

Debería ser mi nuevo mantra.  Sigo nadando.

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No sé cuándo es mejor.

Sé que voy para adelante, así que, si mañana es mejor, mejor.

Sino, no importa.

Sigo nadando.

Sólo una certeza:

Aunque me fuercen, yo nunca voy a decir

Que todo tiempo, por pasado, fue mejor.

Mañana es mejor.

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