El día de la felicidad

día de la felicidad

Es el día de la felicidad, y voy a confesar algo: me quejo un montón. Me quejo de que la casa no siempre está como a mí me gustaría. Me quejo de que me duele la espalda. Me quejo de la gente, y me quejo muchísimo de las filas (odio esperar).

Siempre estoy preocupada por alguna cosa, y siempre busco la perfección. Esa manía que no se quita. Antes, cuando empecé terapia, el perfeccionismo me tenía estancada: no hacía nada. Ahora, en cambio, el perfeccionismo me tiene en movimiento. Estoy siempre haciendo algo, intentando mejorar, inventándome hábitos.

Y la verdad, es que también me canso, y también me quejo de lo cansada que estoy.

Pero… ¿Saben por qué digo todo esto?

Porque hoy es el día de la felicidad, y yo me di cuenta de que soy feliz. ¿De qué me quejo tanto? Me quejo de llena, porque tengo todo lo que puedo necesitar.

Que es, básicamente, estar rodeada de personas que amo, y vivir de lo que amo. Me puse a pensar y creo que soy una verdadera afortunada.

Hoy dejé de escribir un segundo y sonreí. Estoy en chinelas, tomando mate y escribiendo. Soy lo que amo.

Sí, puedo ser mejor, pero qué más da. Debería recordarme más seguido a mí misma que ya tengo todo lo que necesito para ser feliz, y ser un poco menos exigente.

No creo que funcione, pero, siendo el día de la felicidad, me pareció buena idea intentarlo.

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