Comenzar el año

Montevideo

Después de leer tantos balances de fin de año, tengo un poco de ganas de hacer el mío… Sucede que fue un año tan lleno de cosas, tan torbellinado, con tanta mixtura entre lo  bueno y lo malo… Que no puedo dejar de escribirlo.

En realidad, tenía varias metas para este año, de las cuales sólo puedo decir que cumplí una tal y como me la había propuesto: recibirme. En realidad, tal y como me la había propuesto es un poco optimista, porque me había propuesto terminar la carrera a mitad de año y lo hice en diciembre… Pero bueno, no puedo negar que es una meta cumplida.

Luego quería terminar una novela que comencé a escribir hace dos años, y no debo haber escrito más de 5 páginas, realmente. Empiezo a preguntarme si no debo de una vez abandonar ese proyecto y empezar uno nuevo, esta vez sí para terminarlo… o si eso es lo peor que puedo hacer, y debería seguir hasta el final con este proyecto. O si debería olvidarme para siempre de ser escritora…

Como sea, me alegra pensar que, gracias a un curso de cine que hice, escribí el guión de un corto y dirigí otro. No es poca cosa, teniendo en cuenta mi vocación artística. No es tampoco que quiera reemplazar mi amor por escribir con otro amor, pero me confirma algo que ya me parecía tener claro: que lo que más me gusta hacer es contar historias. Las maneras de contarlas son diversas, y entonces, bienvenidas sean todas sus expresiones !! Este año, entonces, me di cuenta de que lo que quiero hacer es crear, todo el día, todos los días. Todavía estoy lejos de lograrlo, pero siento que después del año que pasó, estoy como mínimo un poco más cerca.

También me había propuesto hacer 2 viajes, y la verdad, es que hice bastantes más. Sólo uno “grande” (10 días en Uruguay, que fueron realmente alucinantes!), pero muchos “viajecitos” como yo los llamo. Viajé a Tandil a ver al Indio, a La Plata para ver a Paul McCartney, viajé a Bahía Blanca varias veces para visitar a mi cuñada, y conocí gracias a ello Monte Hermoso y Sierra de la Ventana, viajé a Buenos Aires a pasar un fin de semana largo despejada de todo en la ciudad de la furia, viajé a Villa Gessel un fin de semana cualquiera a despejarme de todo en una ciudad súper tranquila… No me puedo quejar, eh? Cuando uno se acostumbra a las cosas bueno, a veces se olvida de lo importantes que son, pero la verdad es que no cualquiera puede darse el lujo de moverse tanto, de disfrutar tanto la vida. Yo, por suerte, sí, y espero poder seguir haciéndolo.

Montevideo
Montevideo tiene tantas bellezas en cada esquina…

 

Sonrisa-Cabo-polonio
Pero Cabo Polonio fue quizá el lugar donde más sonreí

Así dicho suena todo muy lindo, pero la realidad es que pasé momentos muy feos también en el año. De marzo a julio aproximadamente, la pasé muy mal. Me sentía mal, odiaba todo, lloraba cada día sin explicación. Me sentía tan mal que todo el tiempo le demandaba a mi pareja cosas de las que no tenía por qué hacerse cargo, y todos los días vivía con el miedo de que se cansara de mí y me abandonara. Un círculo vicioso infernal. Por suerte, decidí a tiempo comenzar a hacer terapia, y puedo asegurar que llego a fin de año siendo una mejor versión de mí misma. Me siento más segura, tengo más ganas de hacer cosas, estoy entusiasmada con lo que se viene. Espero que esta buena versión de mí misma continúe mejorando este año, y que los primeros días del 2018 pueda decir “wow, cuánto crecí!”.

Como yapa de cosas lindas de este año puedo sumar:

-Bajé 6 kilos, lo cual fue un gran logro, y quizá aproveche el verano para intentar bajar alguno más.

-Me llegaron varias propuestas de trabajo, y estoy más cerca de dedicarme a lo que más me gusta.

– Logré que mi casa se viera como una casa normal. Falta mucho todavía, pero es mi lugar en el mundo, y puedo mostrarla orgullosa.

-Vi mucho y buen cine.

-Compré pasaje para un gran viaje que se acerca.

-Me corté el pelo.

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Cambiamos el look

En fin. Fue un año donde no me privé de disfrutar; donde la pasé mal pero aprendí que a veces hay que pedir ayuda para salir adelante; en el que cumplí grandes metas, y otras quedaron en el tintero; donde aprendí a transformarme, y sacar lo mejor de mí.

Deseo fervientemente que este año que comienza sea tan bueno como el anterior, pero con mayor paz espiritual en mi interior, para permitirme disfrutarlo más plenamente.

 

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