Please Like Me: crítica de temporada 1

please like me 2

Una amiga me dijo: “Please Like Me es todo lo que está bien”, y tiene razón. Al menos, la primera temporada lo es.

Hablamos de una pequeña joyita australiana, de esas producciones sencillas y auténticas que cada vez es más difícil encontrar en Netflix.

please like me temporada 1

Con capítulos de 20 minutos, bien logrados y entretenidos, se cuenta la historia de Josh: un joven a punto de cumplir los 21 que debe atravesar algunos cambios sociales y familiares en su vida.

En la serie no pasa demasiado. Alguna ida y vuelta amorosa, pequeñas discusiones domésticas, la temida salida del clóset. Pero en el trasfondo, esta obra cuenta mucho más de lo que dice con palabras.

Es una serie que enaltece la amistad como valor supremo. Las conversaciones alrededor de una mesa o por teléfono aparecen como el necesitado cable a tierra, incluso cuando bajar significa sufrir. Y las palabras que a veces sobran, cuando lo que se necesita es un abrazo.

También es un retrato honesto de las relaciones de familia. Que nunca son tan perfectas como nos gustarían, y que nos dan una mezcla de risa, ternura y odio. Pero que en el fondo, es el pilar al que siempre necesitamos volver, e incluso al que a veces nos toca sostener.

Pero sobre todo, la serie es una simple mirada la tarea más difícil de todas: la de crecer.

Los dolores nunca dichos, los miedos que nos paralizan, las contradicciones que nos llevan a cuestionarnos absolutamente todo. No siempre es necesario dejar todo explícito para entendernos, y Please Like Me sólo sugiere. Sugiere y contagia.

please like me 2

Habrá que seguir mirando,  pero su primera temporada me ha dejado encantada.

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