8 razones para ver Merlí (y por los que la amé)

merli

Ayer terminé de ver Merlí, y todavía tengo un poco de congoja interna. ¡Es que se pasó casi tan rápido como la secundaria misma! (Que en mi caso, por cierto, fue más corta porque hice Polimodal, pobre de mí).

Me pasó algo extraño con esta serie. Me trasladó fuertemente a mi infancia/adolescencia. Las ganas de ver la serie y saber cómo seguía me hicieron acordar a las tardes de ansiedad por ver Sakura Card Captors, cuando volvía de la escuela y mi mamá nos la tenía grabada (en VHS, fucking God).

En fin, despertó en mí esa niña con ganas de cuentos de hadas, y a la vez, me hizo pensar y re-enamorarme de la filosofía.

Así que la recomiendo fuertemente. ¡Mírenla más lento, que sólo tiene 3 temporadas!

Además de todo lo que dije, estos son los 8 motivos por los que ver Merlí

1. Ver Merlí potenció mis ganas de filosofar

Como les dije, ver Merlí me re enamoró de la filosofía. En realidad, me hizo entender que la literatura es un poco filosofía. Yo quiero escribir, y, si me lo tomo con seriedad, escribir es filosofar. Es buscar maneras de contar y problematizar la realidad, y de buscarle una vuelta de tuerca.

Estos días de ver Merlí, pensé mucho en la vida, en el mundo, y en qué me gustaría contar.

2. También las ganas de amar más fuerte

Puede parecer tonto, pero Merlí me conectó con mis sentimientos. Me acercó a R., después de haber tenido una racha medio “independentista”; no queríamos ni salir para quedarnos en casa viendo la serie.

Además, me hizo pensar sobre la relación con mis viejos, con mis hermanas.¡Wow! Ahora que lo escribo me doy cuenta por qué me pegó tan duro que terminara. Es que tocó mi fibra sensible y resquebrajó un poco el corazón-coraza que a veces me armo.

3. Porque Tania mola

ver merli

Sí, no sólo porque es linda, inteligente y tiene un carácter increíble. También porque, obviamente, me sentí 100% identificada con ella. La gordita buena, la enamoradiza incurable, a la que todos quieren como amiga. Listo, lo dije. ¡Te banco a muerte Tania!

SPOILER ALERT: 

Así que soy 100% team Tania, y sepan que Bruno no se puede ir a Roma, dejarnos a todos tristes, y volver a romper relaciones cuando habíamos dejado de pensar en él. Odié el final (aunque casi salto aplaudiendo a Tania por el trío que mandó).

4. Pero el catalán mola todavía más

Con R. nos pasamos todo el día hablando catalán ahora. Haber  vivido en Valencia, además, hizo que apreciáramos aún más el idioma, pero ahora ya quiero aprenderlo en serio.

Es más, creo que después de ver Merlí retomaré el libro de Catalán que me pasó un francés obsesionado con los idiomas hace algunos años. Visca el català!

5. Porque tiene un guión que me encantó

Es cierto que tiene sus momentos noveleros, e incluso capítulos un poco aburridos. Pero lo cierto es que ver Merlí me demostró que se puede hacer algo “naif” con un trasfondo fuerte.

Es decir. Se puede escribir una novela romántica sin más. Se puede escribir una novela filosófica, que nadie lea. O se puede hacer una historia ATP que te deje un mensaje, te haga reflexionar, y hasta te haga escribir un post sobre ella.

Si algún día logro dedicarme 100% a escribir, quisiera hacerlo con historias como Merlí.

6. Porque me enamoré de los Rubio

ver merlí

El malote que en el fondo tiene sentimientos, y es un bombón. ¿Cliché? ¡Por supuesto! Pero un cliché adorable.

OTRO SPOILER ALERT

Pero el hermano mayor del bombón que se enamora de la adolescente con hijo, se hace cargo, y es puro amor. Qué Fort!

Los Rubio, la mejor familia de la serie, incluido el padre que se terminó haciendo querer un poco.

7. Porque… ¡Hasta quiero un reencuentro con mis compañeros!

Siempre lo dije: no me interesa hacer un reencuentro con mis compañeros de clase. Pero después de ver Merlí, me dieron un poco de ganitas.

Obviamente, si se hiciera, no sería tan guay como el reencuentro de la  serie, pero bueno. Ojalá alguien más la vea y le pase lo mismo, porque ni loca la organizo!

8. En fin… Porque Merlí me llegó al corazón

Nada que decir. Merlí es de esas series que te entran por todos lados y te llegan al corazón. No es la serie perfecta, y quizá no se merece un premio.

Pero tiene todos los condimentos que uno busca generalmente en la “televisión”: humor, drama, amor, sexo, personajes entrañables, y ganas de seguir viendo.

¡Hasta siempre Merlí, te extrañaremos!

Deja un comentario